Entre el 17 y el 20 de mayo de 2026, la ciudad de Módena, Italia, se convirtió en el epicentro global de nuestra industria al albergar el Congreso de la International Prune Association (IPA). Con la organización local a cargo de la Cooperativa Modenese Essiccazione Frutta, el evento reunió a los principales actores de países productores como el anfitrión Italia, junto a Chile, California (EE. UU.), Argentina, Francia, Sudáfrica, Australia y China.

Para la industria chilena, este congreso no solo sirvió para estrechar lazos, sino que dejó varias conclusiones comerciales y técnicas que reafirman nuestra posición de liderazgo en el mercado.

Respecto a tendencias vistas en el evento en sí, y sus exposiciones, a nivel general, se confirma una tendencia de los últimos años que apunta a una estabilización de los volúmenes de producción a nivel mundial, con un escenario de oferta controlada que ha permitido que los precios se hayan mantenido en niveles que para productores como los chilenos -que han mejorado sustantivamente su calidad y han podido acceder a precios más altos-, son buenos, pero no así para el resto de los productores mundiales que vivieron una baja hace un tiempo, y que hoy ven una estabilización, que nos les satisface del todo, en sus precios de venta.

Protagonista del evento fue Prunesco, uno de los principales exportadores de este fruto en el mundo, y el primero en Chile. Liderado por su presidente Jaime Lira –quien también es miembro del comité ejecutivo de la IPA-, esta empresa estuvo representada también por Juan Carlos Bozzo, gerente de planta; Rosario Larraín, gerente agrícola; e Iñaki Erenchun, agrónomo Zonal.

La empresa asistió con un equipo reforzado (gerencia de planta y equipo técnico de campo), para ver qué se está haciendo en otros países, lo que funciona y lo que no, sobre todo en materia tecnológica, destacando la importancia de visitar presencialmente a los fabricantes de maquinaria —en este caso, proveedores de sorters para eliminar carozos.

Como miembro del comité ejecutivo de la IPA, Jaime Lira, comenta el deseo que existe en la organización de buscar un “un nuevo aire” que le permita seguir siendo un ente relevante para cada uno de sus países miembros.

En su análisis señala que la IPA presenta desafíos importantes en cuanto a la dispersión geográfica de sus miembros y la disparidad de intereses entre los países participantes. Aun así, existe una visión de futuro en donde se está trabajando en un modelo más moderno que dote a la IPA de mejores herramientas de gestión, que permita mostrar valor a la industria y así poder contar con mayores recursos, conducir proyectos relevantes para el desarrollo y consolidación de la ciruela deshidratada en el mundo.

Quizás, el tema central de la jornada fue la agricultura frente a la crisis climática y la huella de carbono, y cómo estamos como agricultura frente a las emisiones y captación de CO2. Mientras que para los países europeos esta es una problemática urgente y directa, para Chile es un desafío que se está abordando más a nivel gubernamental que empresarial, “nos queda un poco lejos como industria”, aunque se reconoce la necesidad de prepararse ante las crecientes exigencias regulatorias y ambientales globales.

Por otro lado, China siempre será tema en estos encuentros. El gigante asiático, a través de la única empresa de ese país que es miembro y participa de la IPA, presentó un reporte completo del 2025 –a diferencia del resto que entregó cifras de este año y proyecciones-, existiendo siempre incertidumbre sobre la precisión de las cifras entregadas. Si bien, el desarrollo agrícola en China es menos avanzado que el chileno, cualquier pequeño salto tecnológico, como por ejemplo en su infraestructura de riego, podría impactar al mercado de manera inesperada, considerando las 62.000 hectáreas de la especie D’Agen vs las 13.500 plantadas en Chile.

 

Nuevas tecnologías y ecosistema local

Por su parte, Juan Carlos Bozzo, gerente de Planta de Prunesco destacó la solidez y estabilidad que presentan algunos de los actores más relevantes de la industria, así como los desafíos que enfrentan otros países debido a cambios en las condiciones de mercado y a la creciente competencia por el uso agrícola de los terrenos.

La visita a MonteRè, añade, fue una experiencia enriquecedora que permitió conocer procesos, tecnologías y buenas prácticas de la industria, “generando una impresión muy positiva sobre el nivel de excelencia y profesionalismo observado”. Asimismo, destacó la cordialidad, cercanía y disposición de sus equipos para compartir conocimientos y experiencias, lo que contribuyó a generar un ambiente de colaboración y aprendizaje.

Durante la visita fue posible conocer una máquina de la marca Phoenix, recientemente incorporada al grupo Unitec, reconocida empresa italiana en tecnologías de selección y calibración de fruta. “La solución evidencia el potencial de aplicar al sector de las ciruelas la experiencia y el conocimiento tecnológico que Unitec ha desarrollado exitosamente en otras especies frutícolas. Este proceso de integración abre oportunidades para el desarrollo de nuevas herramientas de inspección y selección, que pueden contribuir a seguir elevando los estándares de calidad y eficiencia de la industria”.

A Bozzo, lo que más le fascinó del viaje fue descubrir cómo se entrelazan la rica historia agrícola de la zona (cuna del aceto balsámico y el queso parmesano) con el desarrollo industrial y mecánico. Al visitar museos como el de Maserati y estar cerca de Ferrari o Lamborghini (que empezaron haciendo tractores), comprendió que el ecosistema local del motor impulsó paralelamente el desarrollo de las primeras grandes maquinarias de envasado (como la marca ACMA en 1920).

“Todo este patrimonio tecnológico y universitario converge perfectamente en el diseño de las plantas agroindustriales modernas que vi en la región”, añade.

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