Ingredientes (para 4 personas)
• Costillas de cerdo en trozos grandes: 1.5 kilogramos
• Ciruelas pasas (sin hueso): 200 gramos
• Cebolla grande: 1 unidad
• Zanahoria: 1 unidad
• Ajo: 2 dientes
• Vino tinto seco (o blanco): 200 mililitros
• Caldo de pollo o de carne: 500 mililitros
• Tomate concentrado (o salsa de tomate): 1 cucharada sopera
• Laurel: 1 hoja
• Tomillo (seco): 1 cucharadita
• Aceite de oliva virgen extra: 3 cucharadas soperas
• Sal y Pimienta negra molida: Al gusto
• Harina de trigo: 1 cucharada sopera (opcional, para espesar)
Preparación
Sellar y Reservar el Cerdo
Salpimenta los trozos de costilla de cerdo generosamente.
En una cazuela o olla ancha, calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto.
Sella las costillas por todos lados hasta que estén bien doradas. Retira la carne de la cazuela y resérvala.
Preparar el Sofrito
Baja el fuego a medio. En la misma cazuela, añade la cebolla y la zanahoria picadas en brunoise (cuadritos pequeños). Sofríe hasta que estén tiernas y transparentes (unos 10 minutos).
Incorpora los ajos picados y el tomillo. Cocina por un minuto más, hasta que el ajo desprenda su aroma.
Agrega el tomate concentrado y la hoja de laurel. Remueve durante un minuto.
Guisar las Costillas
Vuelve a colocar las costillas selladas dentro de la cazuela.
Vierte el vino tinto y deja que hierva a fuego alto durante 3 minutos, raspando el fondo de la cazuela para despegar los jugos caramelizados (deglasear).
Añade el caldo de carne hasta cubrir casi por completo la carne.
Cubre la cazuela y baja el fuego a bajo. Deja guisar lentamente durante 5 a 2 horas, o hasta que la carne esté muy tierna y se desprenda del hueso fácilmente.
Incorporar las Ciruelas y Terminar
Aproximadamente 30 minutos antes de finalizar la cocción, añade las ciruelas pasas
Si deseas que la salsa quede más espesa, puedes retirar un poco de caldo en un vaso, disolver la cucharada de harina y verterlo de nuevo en la cazuela. Deja cocer 5 minutos más.
Prueba la salsa y ajusta el punto de sal y pimienta si es necesario.
Sirve las costillas bien calientes, bañadas en la salsa oscura y dulce, acompañadas de las ciruelas. Se recomienda servir con arroz blanco, puré de patatas o patatas cocidas.