El jueves 27 de noviembre, Pacific Nut realizó tal como ha sido tradición en los últimos cinco años, una jornada técnico – comercial dirigida a productores de la ciruela d’Agen, ubicados principalmente en la VI Región.

El evento realizado en la comuna de Peralillo, contó con las palabras de bienvenida de Cristián Infante, gerente general de la firma, quien subrayó que la industria de la ciruela ha mostrado una salud particularmente robusta, a diferencia de otros segmentos agrícolas; y que tanto productores como exportadores han experimentado temporadas favorables, con buenos retornos y condiciones comerciales estables. “La ciruela ha sido una buena industria para todos. Para eso, debemos trabajar de manera conjunta”, señaló.

China continúa siendo el mercado más relevante, enfatizó, demostrando un cambio estructural: ya no solo demanda calibres pequeños, sino toda la gama. La instalación de plantas procesadoras locales ha impulsado este fenómeno y mejorado los precios para la fruta en condición natural. “Si bien China se ha transformado en un actor dominante y a veces desafiante, mientras eso impulse la economía del productor y genere retornos justos, seguiremos navegando con esa corriente”.

Respecto de la próxima temporada, las proyecciones son optimistas: algunas zonas muestran muy buena carga y otras algo menor, aunque en general las expectativas son positivas. Chile cerrará este ciclo prácticamente sin stock de enlace, lo que permite iniciar el próximo año con una posición limpia y competitiva en los mercados internacionales.

Francisco Sutil, presidente de Pacific Nut, dice ver un futuro brillante para Pacífic Nut comercializando las ciruelas. “Aún nos quedan mercados por seguir desarrollando y, honestamente, lo único que pediría es poder contar con más volumen, porque hoy tenemos más demanda que oferta”.

En medio de un entorno especial, dado por el Hotel Viña la Playa, emplazado en medio de los campos, señaló que “esta escasez de oferta permite comercializar bien, seleccionar bien y decidir con precisión hacia dónde dirigir la fruta en función del mercado, si en condición natural, si en despepitado… este 2025 hemos hecho un trabajo muy sólido y los resultados están a la vista. Ahora bien, si logramos acceder a más volúmenes, serán más que bienvenidos, porque la demanda existe y está creciendo”.

Domingo Calvo, gerente comercial de Pacific Nut expresa que “China es un mercado atractivo, pero la concentración es un riesgo. El desafío es diversificar y empujar con fuerza los mercados sin carozo en Europa, México y otros. Sobre la estrategia de valor agregado, dice que “no podemos perder el norte: hay que avanzar en productos más elaborados, especialmente el sin carozo, el formato que más buscan los mercados desarrollados”.

También dijo que Chile debe seguir mostrando al mundo que la ciruela tiene atributos positivos y que podemos competir con calidad, certificaciones y cero residuo. “El cero residuo es un camino que debemos seguir fortaleciendo; es lo que piden los retailers y es una enorme oportunidad para mostrar que Chile puede ofrecer un producto seguro y de calidad mundial”.

 

Desafíos y oportunidades

La industria chilena de la ciruela D’Agen atraviesa uno de los ciclos más positivos de su historia reciente, con sólidos niveles productivos, creciente demanda internacional y un liderazgo global que posiciona a Chile como el principal exportador y productor de esta fruta a nivel mundial, destacó Pablo Campino, miembro del Comité Técnico de Chileprunes y subgerente de deshidratados en Pacific Nut

“Estamos en uno de los mejores ciclos de las últimas décadas, y eso nos invita a mirar hacia adelante y a reinventarnos desde el éxito, no desde la adversidad. Es el momento de tomar decisiones estratégicas que nos permitan sostener y ampliar este liderazgo”, afirmó.

Entre esas decisiones mencionó avanzar en innovación y sustentabilidad como ejes estructurales de la industria. Uno de los principales desafíos consiste en profundizar prácticas agrícolas más amigables con el medio ambiente, con especial foco en la reducción de residuos, un uso más eficiente de agroquímicos y la adopción de bioestimulantes. “La invitación es a diferenciar la ciruela chilena como un producto más sustentable, con mejores prácticas y menor impacto ambiental”.

También destacó la importancia de observar con atención el avance de la agricultura regenerativa, que pone el énfasis en el cuidado del suelo, la biodiversidad y la salud de los ecosistemas productivos, elementos que pueden traducirse tanto en mayor resiliencia agrícola como en un fuerte valor agregado comercial.

 

Desde sustentabilidad a la voz de los productores

Por su parte, Pedro Acuña, director ejecutivo de Chileprunes, destacó el rol estratégico que tiene Chile en la industria global de la ciruela deshidratada, al concentrar un alto porcentaje de la producción mundial. Señaló que esta relevancia obliga a abordar con seriedad los temas vinculados a sostenibilidad, un camino que la asociación inició hace algunos años y que hoy se consolida con un trabajo técnico profundo, colaboración entre productores y una mirada alineada con los desafíos sociales, ambientales y productivos del rubro. Subrayó además la calidad del equipo humano que impulsa esta agenda, agradeciendo el compromiso de productores, asesores y especialistas.

Fuertemente aplaudidos fueron también los speakers externos Eduardo Parra, gerente técnico de Green Hass; y Eugenio Liu, académico y socio de Tomate Consultores, quienes expusieron sobre el uso eficiente de bioestimulantes para las ciruelas y de economía circular, respectivamente.

Contentos quedaron los participantes del encuentro. El productor Nibaldo Cornejo dijo que “para nosotros es clave recoger información valiosa y estar al día en diversos temas para mejorar nuestros huertos”. Por otro lado, expresó que “pensábamos que teníamos buena agua, pero (al escuchar una de las exposiciones) nos dimos cuenta de que hay que estar muy pendientes del pH. Fue tan revelador que nuestro gerente general mandó comprar la herramienta (que fue expuesta) para empezar a medir de inmediato”.

Alejandro Rivera agrega que “soy un pequeño productor, y encuentro esta instancia muy positiva y didáctica. Este tipo de espacios ayudan a que Chile pueda convertirse realmente en la potencia agroalimentaria que debe ser”.

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