Durante el invierno, las lluvias intensas pueden generar suelos anegados y dificultar el ingreso de maquinaria tradicional a los huertos. Esto, mientras se está en una etapa crucial para aplicar tratamientos preventivos contra enfermedades de la madera en los ciruelos.

Una solución importante para este problema son los drones de pulverización.

Summit Agro Chile, multinacional japonesa especialista en insumos agrícolas sustentables, y con presencia en Chile desde hace más de 10 años, lanzó el 15 de julio, a nivel global, y a través de sus Servicios AgriTech, dos nuevos modelos de drones: el Agras DJI T100 y el Agras DJI T70P.

Claudio Valdés, subgerente AgriTech y Seipro, comenta que “estos modelos vienen a lograr cambios importantes en la agricultura chilena. El DJI T100 es un dron de mayor envergadura con un estanque de 100 litros (un modelo anterior, solo lograba 40 litros) lo que le permite mayor autonomía. Tiene una triple función que, aparte de la pulverización, permite aplicar sólidos, como semillas y fertilizantes , por un peso total de 150 kilos, y transportar carga de un punto A a uno B, dentro de un campo –por ejemplo, fruta en cosecha o insumos-, por un peso máximo de 100 kilos”.

El T70P –añade- es lo mismo respecto a su función triple, pero con un estanque de 70 litros, y esparcidor de sólidos por un máximo de 70 litros, y con capacidad para levantar un total de 70 kilos.

Se trata de algo revolucionario para la agricultura chilena, dice el experto de AgriTech, pues es una tecnología avanzada única, con una triple función, que aumenta la productividad y disminuye el impacto ambiental.

Son alrededor de 80 mil las hectáreas de cultivos y frutales que, en Chile, están siendo sobrevoladas por los drones DJI de origen chino. Agras DJI T100 y DJI T70P son modelos que vienen a continuar la línea de drones que ofrece la marca, pero que antes solo estaban abocados a labores de pulverización.

Las proyecciones de ventas totales andan en torno a las 500 unidades, en un año, entre ambos modelos.

 

Acompañando en distintas etapas del ciruelo

Estos drones DJI pueden ser relevantes en tres grandes momentos del proceso productivo de la ciruela deshidratada: desde la protección de enfermedades en invierno hasta la aplicación de tratamientos en floración, aplicación de bloqueadores y secado.

Primero, estos drones resuelven este problema al operar desde el aire, aplicando biofungicidas como tricoderma de manera oportuna, y protegiendo los árboles sin necesidad de esperar un suelo seco.

Segundo, en la fase de floración, se requieren aplicaciones específicas para prevenir enfermedades que afectan el cuajado y desarrollo del fruto. Aquí, los drones vuelven a ser claves; aplicando fungicidas y bioestimulantes de manera uniforme, sin afectar la estructura del suelo ni comprometer la calidad del cultivo. Además, su capacidad autónoma y programable permite aplicaciones nocturnas, optimizando el uso de los insumos.

Tercero, una vez cosechadas, las ciruelas se disponen en canchas de secado al sol. Los drones no solo facilitan la aplicación de desinfectantes en estas canchas, sino que, además, gracias a la potencia de sus hélices, ayudan a girar las ciruelas para lograr un secado uniforme. Esta función reduce el trabajo manual, agiliza el proceso y minimiza el riesgo de contaminación.

“Estos dispositivos no solo permiten mejorar la productividad y reducir costos, sino que además permiten aplicaciones precisas en momentos críticos del cultivo. Los drones han demostrado ser una solución innovadora, eficiente y sustentable”, expresa Valdés.

La tecnología de drones en la agricultura se usa en Chile desde 2015, y hoy, se estima que existen entre 800 a 1.000 drones en operación en el país.

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