El nuevo seremi de Agricultura de O’Higgins, Carlos Valdés Errázuriz, había señalado previamente en una entrevista que el presidente José Antonio Kast les pidió “sacar el escritorio a la calle”.
Y, justamente, en eso estuvo acompañándonos en el Hotel Santa Cruz, en la entrega de la certificación de plantas de proceso y firma del nuevo Acuerdo de Producción Limpia (APL) para la Implementación del Estándar de Sustentabilidad para la producción primaria de la ciruela deshidratada.
“Estas certificaciones y firmas de acuerdo son muy importantes para la industria de la ciruela deshidratada. Cada uno de estos avances contribuye a mejorar la calidad de nuestro producto, su estándar, haciéndolo más competitivo a nivel internacional y permitiendo que la ciruela deshidratada mantenga el prestigio y valor que ha alcanzado en los mercados mundiales. Son este tipo de iniciativas las que ayudan a proyectar el futuro de nuestro agro”, señala.
¿Cómo percibe la importancia de la industria de la ciruela en la Región de O’Higgins?
He estado siempre vinculado a la ciruela –por negocios familiares- y conozco de cerca su aporte a la agricultura regional. Es cierto que en los últimos años otros cultivos han concentrado más atención, se han llevado el foco, pero la ciruela tiene una gran fortaleza: ha sido una fruta constante en el tiempo.
¿Qué otras características podría destacar de esta industria?
Es una industria que tiene la gracia de que puede salir fresca o puede salir deshidratada. Tiene versatilidad comercial, ampliando significativamente las alternativas de mercado. A diferencia de otros cultivos que dependen de una ventana muy acotada de comercialización, la ciruela ofrece mayor flexibilidad para su almacenamiento y venta, permitiendo a los productores adaptarse mejor a las condiciones del mercado.
Además, cuenta con una cadena de comercialización consolidada y una demanda internacional que ha permitido sostener su crecimiento en el tiempo.
¿Cuántas personas trabajan en este rubro en la región?
Actualmente no contamos con una cifra exacta, pero esperamos disponer de ella en los próximos meses. Por otro lado, el Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN) está desarrollando un catastro frutícola en la Región de O’Higgins, utilizando herramientas de análisis satelital que permitirán conocer con mayor precisión la superficie plantada y las características productivas de distintos cultivos, incluida la ciruela.
Con esta información podremos tomar mejores decisiones. En algunos rubros agrícolas hemos visto ciclos de expansión muy acelerados seguidos por problemas de sobreoferta o dificultades comerciales. Disponer de información confiable ayuda a evitar esos escenarios y permite planificar el desarrollo futuro de manera más sustentable. En el caso de la ciruela, contar con estos datos será muy valioso para proyectar el crecimiento de la industria.
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Carlos Valdés, oriundo de Graneros, es abogado de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en derecho comparado en Estados Unidos. Regresó a Chile en 2013 tras una etapa en el extranjero para dedicarse a emprendimientos agrícolas familiares en la región.


