Faltando pocas semanas para el cierre del año, la industria de la ciruela deshidratada chilena puede decir, con tranquilidad, “misión cumplida”.
Tanto para el sector exportador de este fruto en su conjunto –representadas por empresas asociadas a Chileprunes-, como en el caso particular de Pacific Nut Company -del grupo de Empresas Sutil-, se ha vendido casi la totalidad de la producción, quedando unos pocos contenedores que parten a Europa y China, principalmente.
Domingo Calvo, gerente comercial de dicha empresa, señala que “en 2025 se logró un producto de alta calidad promedio, así como buenos precios. La demanda global estuvo muy activa, especialmente en Europa, en donde, en nuestro caso representa aproximadamente un 60% de nuestras ventas de ciruela, destacado Polonia, Inglaterra y Turquía. Predomina el producto sin carozo, tiernizado; mientras que, a China, nuestro principal destino, son las ciruelas deshidratadas condición natural”, dice. Estas últimas, son ciruelas secas con carozo que no han sido sometidas a un proceso de «tiernizado» (descarozado y ablandamiento). “En este mercado contamos con una buena diversificación de clientes y estamos apuntando a continuar diversificando, incluso por canales de venta”, agrega.
La oferta global de ciruela estuvo limitada y Chile cuenta con un atributo importante, ser uno de los principales productores mundiales, además de no contar con una competencia relevante en el hemisferio sur, lo cual nos pone como un país proveedor muy atractivo cada temporada.
Por otro lado, comenta, se empieza a ver en los mercados internacionales la ciruela deshidratada de China y Uzbekistán, la primera destinada sobre todo al mercado interno, mientras que la segunda es una oferta que compite en mercados como Rusia, Europa del Este e incluso China, aunque con variedades y estilos de deshidratado propios, siendo un producto muy diferente y, además, en contra estación a la chilena.
El ejecutivo señala que, pronto, comenzará una nueva etapa de conversaciones y negociaciones, de cara al 2026, con compradores de diversas partes del mundo, y donde es probable, se cuente con la visita de delegaciones provenientes de China y Europa.
En el caso puntual de Pacific Nut, Domingo Calvo, expresa que están de manera permanente apostando a la diversificación de sus mercados, velando a “la importancia de poner los huevos en distintas canastas”, lo que convierte a Europa en un destino prioritario, dentro de su abanico de 35 países que reciben sus ciruelas deshidratadas. Pero la diversificación se da también al interior de un país, seleccionando clientes por distintos canales de venta, tales como retail, distribución, procesamiento, etc. Cada cliente tiene un expertise y atributos específicos y eso lo tomamos mucho en cuenta a la hora de vender”.
Pacific Nut, empresa chilena que se sitúa como una de mayores exportadoras de frutos secos del mundo al ofrecer ciruelas, almendras, nueces y pasas, en el caso puntual de las primeras, realiza envíos anuales por 7.000 toneladas aproximadas, representando en torno al 25% del negocio en materia de volumen.
Para esta firma, el tema sustentable es relevante. Por ello, buscan avanzar más rápido que la industria y desde hace más de 4 años emiten sus reportes de sustentabilidad, cuando no era obligatorio realizarlo para la industria. Además, son parte del desafío NetZero 2030, compromiso que busca alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para dicho año.
“La sustentabilidad continúa siendo un tema que gana terreno, cada año vemos como clientes exigen mejores estándares de producción, certificaciones de calidad e inocuidad, sobre todo mercados como Europa y en canales de venta como el retail”, expresan en Pacific Nut. Por ello, desde 2019, son una Empresa B certificada, perteneciendo a un movimiento global que espera redefinir el sentido del éxito en la economía, utilizando la fuerza del mercado para dar solución a problemas sociales y ambientales. Desde 2018, cuentan con certificado de Cuantificación de Huella Chile, siendo el programa nacional para la gestión de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en pequeñas, medianas y grandes instituciones. Además, miden la huella hídrica de todos sus procesos, con el fin de mejorar cada temporada.


